2. Carta a mi nieto/a

Mi querido Nieto/a:

Recuerdas todas las veces que, cuando eras niño, el abuelo te preguntaba ¿qué tenemos que fortalecer? Y apuntándote primero al corazón te decía “el alma”, después a la sien y decía “la mente”, y finalmente doblándote el brazo señalaba el músculo y decía el cuerpo.  El próximo año empiezas el bachillerato superior, y me alegra ver que bien estas progresando en las tres áreas importantes que componen tu persona y que he tratado de representar en la figura que sigue.

Hoy quiero repasar las ideas básicas sobre lo que hemos hablado en cada área, subrayando algunas que son de particular importancia.

I. Educando tu cuerpo

Tu estado físico es importante. Haz ejercicio, practica deportes que te gusten para que te diviertas, o sencillamente pasea en bicicleta o camina. La naturaleza que nos rodea es maravillosa y una gran fuente de inspiración, así te mantendrás saludable mientras creces y desarrollarás buenos hábitos de ejercitarte que espero mantengas siempre.

Si participas en un deporte de equipo, recuerda que el mejor jugador es el que ayuda a que los compañeros jueguen tan bien como puedan, de forma que el equipo haga lo mejor posible. Jamás te avergüences de perder cuando diste lo mejor de ti mismo. Pero recuerda que siempre podemos aprender cuando analizamos objetivamente nuestras derrotas, no para culpar a nadie, sino para determinar lo que debemos hacer mejor. Siempre podemos mejorar entrenando eficazmente para superar nuestras debilidades y deficiencias. Algunos equipos jugarán sucio y nos harán enfadar, pero créeme, nunca es justificable el reaccionar haciendo lo mismo. A la larga, los que actúan de esa manera siempre serán perdedores. Lo mismo aplica para los deportes individuales. Juega limpio, da lo mejor de ti mismo, analiza tu juego para detectar tus deficiencias, y trata de superarlas con entrenamiento y disciplina; y siempre, felicita al contrario al terminar un juego.

II. Educando tu mente

Vas bien en tus estudios, sigue así. Pienso que deberías leer más y empujar el idioma que estudias poniendo canciones y noticias de fondo que te entrenaran el oído. Ten siempre en mente que el conocimiento nos enriquece, y que, si bien el maestro facilita nuestro aprendizaje, él no estudia por nosotros, por lo que últimamente siempre es nuestra responsabilidad el aprender y educarnos. Me alegra saber que cuando puedes ayudas a tus compañeros, y que lo haces con humildad. El ayudar a otros siempre contribuye a que mejoremos. Nunca te compares con otros con tus resultados en los exámenes y trabajos de clase, compárate siempre ¡sólo contigo mismo! Para esto, independientemente de la nota que saques, analiza con toda honestidad si te preparaste tan bien como podrías haberlo hecho. Si fue así, ¡enhorabuena, lo hiciste muy bien! De no haber sido así, las deficiencias que encuentres en tu preparación podrán servirte de guía en lo que debes mejorar la próxima vez. Es así de fácil… y así de difícil.

En estos últimos años de colegio, observa las áreas de estudio que te gustan más, o que atraen más tu interés, estas observaciones te ayudarán más adelante, cuando llegue el momento de escoger que carrera quieres estudiar en la universidad. Todos pasamos la mayor parte de nuestra vida trabajando, por lo que, si nos gusta lo que hacemos, disfrutaremos más nuestro trabajo, lo haremos mejor, y avanzaremos más en el mismo. Cualquier profesión honesta es buena, pero si envuelve el ayudar a mejorar el cuerpo, la mente, o el alma de otros, tiende a hacernos sentir bien. Ten en mente que el dinero no da la felicidad. Mas bien la auténtica felicidad es el resultado de ser fieles y crecer en los valores que has escogido para guiar tu vida, de agradecer cada día las bendiciones que recibimos, y de confiar en Dios por encima de todo.

III. Educando tu alma

Por último, ¿qué podemos hacer para crecer espiritualmente?  Inicialmente está claro que debemos respetar los principios que aprendemos en casa, en el colegio, y leyendo los libros sagrados. Todas las decisiones de nuestra vida deben tomarse en base a los valores que vamos desarrollando a la luz de esos principios. Ahora bien, al igual que el desarrollo del cuerpo y la mente dependen de nuestra atención y esfuerzo, el fortalecer nuestra alma no puede ser menos, sobre todo porque si somos creyentes, nuestro mayor éxito será el entrar en el reino de Dios cuando partamos.  Ir a misa los días festivos y decir una oración por la noche está bien, pero para mí la esencia del desarrollo espiritual reside en crear una relación continua con Jesús, hablar con Él regularmente como lo hacemos con nuestro mejor amigo. Compartir con Él nuestras alegrías y tristezas, pedirle que nos de fuerzas y que nos ilumine para hacer siempre lo mejor que podamos con los talentos que hemos recibido; que nos de serenidad, fortaleza y confianza en los momentos difíciles cuando enfrentamos dudas, fracasos, pérdidas y desilusiones, que perdone nuestros errores y nos ayude a corregirlos. Recuerda y confía siempre en que el amor y la misericordia de Dios son infinitos. El beato Vladimir Thika expresa magistralmente lo que puede ser nuestro comportamiento ideal cuando dice:

 “Si pones a Dios en todo lo que haces, lo encontrarás en todo lo que acontece.”

Por último, recuerda que a menudo, cuando oramos y pedimos ayuda con algo concreto, si no recibimos lo que pedimos, tendemos a pensar que no hemos sido oídos, olvidando que, en ocasiones, el no recibir lo que pedimos, es quizás lo mejor que nos puede pasar. Nosotros no tenemos todas las “variables,” por lo que no siempre nuestro juicio sobre qué es lo mejor que puede pasar es el correcto. Por eso debemos pedir con amor y confianza para que, si no se nos da lo que queremos, se nos de la fortaleza para aceptarlo y seguir adelante.

Finalmente, recuerda siempre que nadie sino tú mismo es responsable de la dirección en la que el barco de tu vida se dirija, y que últimamente te llevará a Dios.  No descuides ninguna de estas áreas. A través de los años he tratado de compartir contigo algunas de las lecciones más importantes que he aprendido, pero nadie vive en cabeza ajena. Observarnos a nosotros mismos con toda honestidad, tanto en lo que tenemos éxito como en lo que fracasamos, nos enseña que funciona para nosotros, que errores evitar, y que podemos y debemos mejorar. Como reaccionamos a lo que estas observaciones nos enseñan es la clave para tener éxito. Recuerda siempre que nunca es tarde para cambiar, y que siempre nos queda mucho por mejorar en nosotros, sobre todo espiritualmente. Pero por encima de todo recuerda siempre lo que Jesús nos enseñó: “amaos los unos a los otros como yo os he amado.” Ayuda siempre a todo el que puedas, tanto si te caen bien como si no, y estarás siguiéndolo. 

Por Antonio R Quesada

A esta altura de mi vida reconozco que lo que creo saber es ínfimo comparado con lo que desconozco. Usando mis experiencias, trato de profundizar en algunas ideas espirituales básicas que comparto con toda humildad a fin de animar a otros a que hagan lo mismo. Agradezco de antemano cualquier sugerencia o corrección que reciba. ________________________________________________________________________________ At this time of my life, I acknowledge that what I think I know, is minimal compared to what I don’t know. Using my experiences, I try to deepen on some basic spiritual ideas that I share with all humility, with the purpose of encouraging others to do the same. I thank you in advance for any suggestions or corrections that I receive. ________________________________________________________________________________ Dr. Antonio R. Quesada, Professor Emeritus of Mathematics at The University of Akron. Ohio Teaching Fellow. Director of Project AMP. T^3 International Emeritus Professor.

14 comentarios

    1. Miguel: como cualquier abuelo he pensado mucho sobre cómo ayudar a unos jóvenes que se enfrentan a un mundo mucho más difícil que el que nosotros enfrentamos. Si me atrevo a compartirlo es porque ha sido mi experiencia el que todos los abuelos pensamos al respecto, pero nunca hablamos de este tema, y pienso que deberíamos hacerlo, quizás nos ayudaría más que comentar el último partido de futbol.

  1. Muy bien. Además has tenido la prudencia de omitir los beneficios autoeducativos de un añito de juerga y de desmadre. Has hecho bien. Ya lo descubrirá por sí mismo.

    1. Querido Nando: Gracias. En mi época nos pasábamos si en lugar de tomar dos deditos horizontales de vino tomábamos dos que se tocaban las puntas. Lo que los niños de ahora enfrentan es terrible, en lo que beben, huelen, fuman y oyen. Créeme que me preocupa profundamente el que se preparen lo mejor posible.

  2. Hermano, me encanta. Cuando se escribe desde el corazón el resultado es precioso, como tu artículo. Seguro que tus nietos lo seguirán siempre en todas sus acciones. Un abrazo.

  3. Querido amigo Antonio: eres un profesor de matemáticas ya jubilado, pero sigues siendo un profesor de filosofía y de la religión. Espero que tus nietos sepan que eres fuente de los mejores consejos. Tu manera de escribir es clarísima, y si yo todavía estuviera dando clases de español, te pediría permiso de distribuirles esta carta tan maravillosa a mis estudiantes de AP para analizar lingüísticamente, y como base de una serie de conversaciones. Gracias por compartir tus escrituras. Un abrazo muy fuerte.

    1. Querida Pat: Hace más de 50 años que no escribo algo serio en español, de hecho, suelo decir en broma que ahora destrozo los dos idiomas por igual. Así que un comentario tan positivo, de una excelente maestra de español, me levanta el ánimo. Nada me haría mas ilusión, que el poder ayudar de cualquier forma a los jóvenes, así que me habría hecho muy feliz el que lo pudieras compartir con ellos. Un cariñoso abrazo.

  4. Querido Antonio: No puedo estar más de acuerdo contigo en tu forma de pensar. Con mis nietos, voy a tratar de llevar a cabo tus consejos en los dos primeros puntos. De hecho, lo estoy practicando con mi nieta de 7 años, cuando le digo que» me dé clase de lo que está estudiando en su cole». Además, practica atletismo y gimnasia rítmica. Más difícil lo tengo en el aspecto religioso. ¡Cuánto me gustaría que me escuchase cuando intento hablarle de religión! No tengo apoyo por parte de los padres, sino todo lo contrario. Seguiré pidiendo a Jesús, al que considero un amigo, que me ilumine en la forma de acercarlo a ellos. Confío en que lo consiga con Su ayuda y la de tantos como tú, a través de la oración. Ya lo decía D. Jorge: Dios se vale de los métodos más insospechados para conseguir lo que quiere. Tengo Fe en que así será. Muchas gracias por la iniciativa de tu blog y acordarte de mí. Que el Señor siga concediéndote la Gracia de ayudar a los demás a través de los Dones que te dio para ayudar a los demás, que son maravillosos. Un fuerte abrazo y que Jesús te colme de bendiciones, así como a tu familia. Orgullo para tus nietos.
    Mi correo: pepereve25@yahoo.es

    1. Gracias Pepe. Calma, los dos sabemos que siempre somos escuchados, sin mencionar nuestro amigo y abogado personal -Don Jorge- al que tanto queremos y respetamos, y que siempre seguirá ayudándonos. No te preocupes, aunque parezca que no escuchan siempre lo hacen, y algún día, recordarán lo que el abuelo les decía. Considerando lo que me cuentas, prueba a hablarles de nuestros valores cristianos sin mencionar la religión, y tal vez menciona el gran ejemplo que tenemos (Jesús) sin decir el nombre hasta que no pregunten. Uniré mis oraciones a las tuyas. Ojalá podamos vernos en octubre. Un abrazo.

  5. Muy claras tus ideas y las comunica en una forma organizada. Es una guia de vida que ojala sirva a todos los q la leimos y por supuesto a nuestros descendientes.Sigue educando q lo haces muy bien

    1. Gracias, hermana. Por lo que escribiste y por lo que me dijiste por teléfono. Después de tantos años de escribir solo matemáticas uno se acostumbra a alejar las emociones. Lo recordaré!

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