6. Un testimonio más, con toda humildad

Cuando pienso en que, durante el año pasado, después de tener la operación de cataratas del ojo derecho que no fue precisamente un éxito, estuve al menos tres veces en el Cleveland Clinic -reconocido como uno de los tres mejores hospitales del mundo- y al menos otras nueve en mi oculista regular, con molestias crecientes en el ojo derecho incluyendo la extracción de un pequeño quiste infestado en el párpado derecho, y que nadie se percató del problema que tenía, achacándolo a yo tener ojo seco, me doy cuenta de las circunstancias tan improbables que llevaron a descubrir el mismo.

Mi amiga Mary quiso que viniera de turismo con ella y su esposo Michael a Colombia, hospedándome en el apartamento de su sobrino Carlos y su esposa Claudia en Bogotá. De forma casual pregunté a mi anfitriona Claudia si conocía a un buen oftalmólogo. Resulta que ellos tienen una pareja de íntimos amigos con los que comparten a menudo, y que Pedro Salazar, el esposo, es un reconocido oftalmólogo oncólogo en Bogotá. Tan pronto se le preguntó, Pedro aceptó verme enseguida y cuando lo hizo se percató inmediatamente de que el tejido inferior del parpado del ojo derecho se veía anormal, y recomendó una biopsia, que acepté y llevó a cabo unos días más tarde, tan pronto hubo espacio disponible en una de las clínicas donde opera.

Durante los 14 días que pasé esperando los resultados de la biopsia, hablé a menudo con nuestro Padre celestial. Al principio me preguntaba si no sería egoísta el que yo, de 75 años y retirado, le pidiera que me librara de esa amenaza cuando con toda seguridad hay muchos otros en posición similar o aún peor (padres o madres de hijos pequeños, religiosos dándolo todo por los demás, personas buenas, más jóvenes que yo, proveyendo ayuda a muchos otros…) más merecedores de Su ayuda. Súbitamente entendí a cabalidad las palabras de Jesús: “pero no se haga mi voluntad sino la tuya,” y pedí a Dios que me diera fuerzas para caminar en paz y aceptar cualquiera que fuera Su decisión. Sorprendentemente, desde ese momento, comencé a sentir una gran paz que nunca había sentido, y que no cambió con el diagnóstico. Aclaro que no soy una persona dada a los histerismos y que usualmente mantengo la calma ante las dificultades. Pero, es difícil describir como me sentía, sin preocupación o miedo alguno por lo que pasara, como si mirara desde afuera lo que estaba ocurriendo y con una calma y confianza absoluta que iba más allá de lo que pudiera ocurrir.  

Finalmente, en diez días laborables llegó el resultado, cáncer agresivo en el párpado superior del ojo derecho.

Considerando objetivamente la sucesión de eventos ocurridos:

  1. viajar a otro país, más subdesarrollado, con la idea de hacer turismo,
  2. que se me ocurriera preguntar a mi anfitriona si conocía algún buen oculista,
  3. que mis anfitriones tuvieran un íntimo amigo, Pedro, no solo oftalmólogo sino también oncólogo, graduado de Filadelfia y Toronto,
  4. quien me examina enseguida, y tan pronto lo hace capta un posible problema al observar el tejido anormal bajo el párpado, que varios especialistas en más de 12 visitas anteriores no habían visto, y ordena la biopsia,
  5. se descubre el cáncer y Pedro acepta operarme a la mayor brevedad posible.

 Como matemático (investigador y profesor con 41años de experiencia), creo objetivamente que la probabilidad de que todos estos sucesos ocurrieran en sucesión tiene que ser extremadamente pequeña. Muchos dirán que es cuestión de tener mucha suerte…, quizás, pero yo creo que sin duda era el plan de Dios. 

Cinco días después del diagnóstico, hace una semana, me operaron. Basado en la biopsia, el cirujano cortó 4mm a lo largo del párpado derecho, limpió tejido adicional bajo el resto del parpado y lo reemplazó injertando tejido similar que extrajo del parpado izquierdo.  Dentro de diez días se sabrá si el borde interno del pedazo de párpado removido da negativo, de no ser así, habrá que operar de nuevo, creo.

Ayer, unos días antes de lo esperado, se supo el resultado de la última biopsia: todo está limpio excepto un punto que he empezado a tratar con quimioterapia via gotas.

El hecho es que no soy ajeno al dolor que esta enfermedad crea, y que me ha tocado de cerca. Vi a mi esposa, el mayor de los regalos que he recibido de Dios, luchar por 10 años con cáncer inicialmente de seno, después de tráquea y finalmente la vi morir con su mano entre las mías víctima de cáncer de pulmón. Asimismo, mi padre, quien me amó profundamente, me enseñó a amar la naturaleza, e hizo sacrificios extraordinarios para ayudarme a estudiar, falleció por cáncer de estómago.

Si comparto lo ocurrido, es porque pienso que lo menos que puedo hacer, es dar este testimonio. He sido creyente desde niño, y no he vacilado en pedir ayuda al Señor en las situaciones difíciles de mi vida familiar, que no fueron pocas, a menudo con resultados positivos, pero nunca había sentido algo parecido a la paz tan absoluta que en esta ocasión sentí. Todos conocemos las palabras de Jesús “pedid y se os dará,” pero me pregunto si nunca las había internalizado como en esta ocasión, o quizás nunca pedí con tanta fe y confianza, pero sin duda sentí la mano de Dios como nunca la había sentido.

¡Gracias Padre por tu amor incondicional y tu misericordia!

Por Antonio R Quesada

A esta altura de mi vida reconozco que lo que creo saber es ínfimo comparado con lo que desconozco. Usando mis experiencias, trato de profundizar en algunas ideas espirituales básicas que comparto con toda humildad a fin de animar a otros a que hagan lo mismo. Agradezco de antemano cualquier sugerencia o corrección que reciba. ________________________________________________________________________________ At this time of my life, I acknowledge that what I think I know, is minimal compared to what I don’t know. Using my experiences, I try to deepen on some basic spiritual ideas that I share with all humility, with the purpose of encouraging others to do the same. I thank you in advance for any suggestions or corrections that I receive. ________________________________________________________________________________ Dr. Antonio R. Quesada, Professor Emeritus of Mathematics at The University of Akron. Ohio Teaching Fellow. Director of Project AMP. T^3 International Emeritus Professor.

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