7. Sobre la Enseñanza Actual


A menudo pienso en que cada vez se hace más difícil la verdadera actitud liberal en el mundo occidental. El conocimiento básico de las civilizaciones que nos han precedido empieza a ser cosa del pasado. Ahora parece prevalecer la adquisición de pedacitos de información, de cualquier fuente, junto al hablar y escribir sin meditar y sin asumir responsabilidad alguna, particularmente en las redes sociales. Me preocupa profundamente la enseñanza actual tanto por el deterioro que me parece apreciar como por su inhabilidad en responder a los cambios que estamos viviendo.

Desgraciadamente, no hablo de oído. Por 50 años enseñé o, traté de guiar a aprender, a estudiantes de todos los niveles, desde elemental a graduado, en tres países distintos. Los últimos 31 años haciendo investigación y enseñando a nivel graduado en Estados Unidos. A través de los años, tuve la oportunidad de visitar, y ofrecer cursillos y conferencias como profesor invitado, y de hablar con profesores de muchos países del mundo, a la vez que analizaba la enseñanza básica de la matemática, y veía la resistencia a llevar a cabo cambios en el salon de clase que respondieran a los avances tecnológicos que vivíamos y a los resultados positivos de la investigación sobre la implementación apropiada de los mismos.

En un momento en que la tecnología nos permite, como nunca antes, el poder aumentar nuestro énfasis, tanto en el desarrollo de la capacidad analítica, como en el uso de la exploración como base para la resolución de problemashabilidades esenciales y transferibles a cualquier otra área del conocimiento– seguimos insistiendo en la enseñanza de algoritmos como núcleo fundamental de la matemática. Muchos profesores nunca llegan a enterarse de que la matemática es i) el arte de resolver problemas, ii) de descubrir patrones, y iii) de hacer inferencias lógicas. Y desafortunadamente, nadie puede enseñar lo que no sabe.

Debo aclarar que, por 20 años, fui parte del grupo pionero que inicialmente experimentó con la integración de la tecnología (inicialmente las calculadoras Casio 7000 y TI-81 de fines de los ochenta) en la enseñanza de las matemáticas, y que compartió los resultados de nuestras investigaciones, no sólo en publicaciones y conferencias, sino también, proveyendo entrenamiento por varios años a equipos de profesores de todo el mundo. Para dar una idea, en el verano de 1995, tuvimos alrededor de 50 equipos de otros tantos países en Ohio State University. Nos parecía tan evidente, y los resultados estadísticos nos avalaban, que si en lugar de pensar sólo algebraicamente, también exponíamos nuestros estudiantes al pensamiento gráfico y numérico, su comprensión mejoraría drásticamente. Basta decir que aún no se han implementado muchas de las ideas que proponíamos, para evidenciar lo difícil que es introducir cambios en la enseñanza.

Mi percepción es que la enseñanza de las otras áreas básicas del conocimiento no está mucho mejor, aunque reconozco que me baso sólo en lo que observo y en lo que leo. En una época en que la electrónica facilita el acceso de forma automática, tanto a la información como a cálculos complejos, no concibo como, hasta donde yo he observado, no parece haberse reconsiderado todo lo que se enseña, «tanto en contenido como en el enfoque», para reestablecer a la luz de los nuevos adelantos cuales deben ser «no solo los objetivos sino también los pilares» que sostengan cada una de las diferentes disciplinas como base para su enseñanza. Recuerdo haber empezado a formular esa pregunta en mis conferencias alrededor del 2010. Preveía entonces que, siendo necesariamente limitado el contenido del currículo y cada vez mayor el número de temas relevantes que la tecnología hace accesible a todos los niveles, eventualmente dejaríamos de enseñar parte del contenido tradicional a la vez que se iban incorporando nuevas ideas y se reconsideraban las bases fundamentales de cada disciplina. Ciertamente confiaba en que el énfasis usual, y a mi juicio desmedido, que en matemáticas se daba al dominio de algoritmos y a la memorización, fuera desapareciendo, a favor del uso apropiado de las herramientas que se proveen, del análisis de los resultados que se obtienen, y de la resolución de problemas actualizados.

En los EE. UU., todo lo que observé, especialmente en secundaria, mientras estuve activo fue un currículo que parecía crecer sin límite y sin cambios particularmente coherentes. No era fácil encontrar respuesta a preguntas cruciales como:

  1. ¿Quién establece el currículo y que principios se usan para ir actualizándolo? ¿Son verdaderos especialistas preparados en el área?
  2. ¿Se analizan y se integran los resultados positivos “claramente establecidos” por la investigación pedagógica?
  3. ¿Cómo y cuándo se introducen las nuevas ideas probadas de contenido o enfoque?
  4. ¿Se consideran de forma continua las nuevas necesidades de la industria, del comercio y de la sociedad en general a la luz de los cambios en las nuevas tecnologias?
  5. ¿Quién y a qué nivel enseña los nuevos métodos, los nuevos adelantos, y el nuevo contenido?
  6. ¿Qué entrenamiento se provee a los maestros, tanto durante su formación como a lo largo de su carrera?
  7. ¿Se evalúa “apropiadamente” la preparación que los estudiantes reciben? ¿Se toman medidas para corregir los problemas que se detectan consistentemente?
  8. ¿Se provee a los profesores universitarios con alguna base pedagógica o se asume que si conocen el contenido a impartir deben poder enseñarlo apropiadamente? ¿Se mantiene informados a los mismos de los adelantos que la investigación pedagógica va encontrando en el contenido y métodos de su especialidad?

Las respuestas que oía a estas preguntas no eran alentadoras, pues o no había cambio alguno, o de haberlo no solían provenir del personal con la preparación necesaria para hacerlos en la forma apropiada. A menudo eran los autores de texto los que, poco a poco, a la luz de los comentarios que circulaban, introducían algunas de las nuevas ideas en los cursos básicos de matemáticas a nivel universitario. Para mi sorpresa la preparación matemática de los profesores universitarios de pedagogía iba mayormente orientada hacia estudiantes de elemental e intermedia, esto unido a que los profesores de matemáticas o de las otras disciplinas universitarias no habían estudiado cursos de pedagogía ni se mantenían informados de los resultados de investigación pedagógicos, no favorecía una enseñanza coherente y actualizada.

El problema que señalo se acentúa si consideramos que Buckminster Fuller, creador de la curva que recoge cuanto tarda el conocimiento humano en duplicarse, estimaba en el 2013, que en promedio el conocimiento humano se duplica cada 13 meses. Al mismo tiempo, IBM preveía ese año que el internet haría que, ese conocimiento, llegará a duplicarse cada 12 horas. A la luz de esto, es difícil entender que la memorización, como elemento fundamental del aprendizaje, siga jugando un papel mucho mayor que la lectura, así como la búsqueda y el análisis de ideas en cualquier disciplina, seguido por el desarrollo de la capacidad de expresar coherentemente lo encontrado y de formular preguntas relevantes.

La realidad es que cada vez se lee y se escribe menos. Esto unido a que tanto las exigencias escolares como el respeto al profesorado y a la educación de la mente y del espíritu parecen ir disminuyendo dramáticamente, explica que el resultado de estos enfoques es una incultura extendida a todos los niveles. En lo que a cultura tradicional se refiere, no hay profundidad alguna, se sabe muy poco de muchas nociones históricas, filosóficas, geográficas, literarias… que solían ser universalmente aceptadas como relevantes, mientras que muchos especialistas parecen saber mucho de casi nada.

Si unimos lo anterior a la falta generalizada de valores tradicionales, otros que el económico, tenemos unas condiciones que facilitan la demagogia de una gran parte de la población. Se confunde la libertad con el libertinaje, se ignoran las responsabilidades sociales que todos tenemos, a la vez que la meta esencial de la mayoría que se esfuerza es la riqueza material a toda costa. Por lo que leo, en algunos países, muchos de los que no trabajan y con buena salud, esperan además que se les de todo.

Como soy un optimista, confío en que estemos tocando fondo y pronto empecemos a recuperarnos, pero debo confesar que cada vez me da más trabajo pensar así.

Por Antonio R Quesada

A esta altura de mi vida reconozco que lo que creo saber es ínfimo comparado con lo que desconozco. Usando mis experiencias, trato de profundizar en algunas ideas espirituales básicas que comparto con toda humildad a fin de animar a otros a que hagan lo mismo. Agradezco de antemano cualquier sugerencia o corrección que reciba. ________________________________________________________________________________ At this time of my life, I acknowledge that what I think I know, is minimal compared to what I don’t know. Using my experiences, I try to deepen on some basic spiritual ideas that I share with all humility, with the purpose of encouraging others to do the same. I thank you in advance for any suggestions or corrections that I receive. ________________________________________________________________________________ Dr. Antonio R. Quesada, Professor Emeritus of Mathematics at The University of Akron. Ohio Teaching Fellow. Director of Project AMP. T^3 International Emeritus Professor.

4 comentarios

  1. Leyendo tu artículo (por del te doy la enhorabuena), me ha venido a la cabeza una frase de Oscar Wilde: «Bienaventurados nuestros discípulos porque heredarán nuestros defectos».

  2. Amigo Antonio.Te conozco y respeto. Yo señalaría algunos elementos ,orientativos del trabajo de educación de personas ,en Ciencias: El objetivo fundamental es ayudar a formar seres humanos con autonomía intelectual y dotados de Racionalidad Crítica. Creo que la enseñanza de los Métodos de la Ciencia,el valor de la duda, el ensayo y el error…, la valoración de las fuentes de información(todo Discurso tiene unas orientaciones,que deben quedar claras y explícitas); actualmente la operación de búsqueda y contraste de diversas fuentes es una operación fácil y posible. Hay demasiados intereses ,en conseguir hacer llegar falsedades interesadas,y en manipular la realidad, cuando ,hoy más que nunca, es posible desarrollar una inteligencia libre, crítica y selectiva,buscando la más verdad posible. Entre nosotros hay gente interesada en la continuidad de la ignorancia,incultura, y dependencia, lo hemos visto en la Pandemia: es cómo si en un siglo de avances ,particularmente en la interpretación de la realidad, con la luz de las Ciencias, interesaran personas temerosas, adoctrinadas…, a especie de súbditos de la baja Edad Media, que como ancestros conviven con ciudadanía culturizada y libre.

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