9. D. Francisco Carvajal: Un excelente ejemplo de Capitalismo-Socialista

Hace poco, hablando con unos amigos sobre el estado de las economías en las democracias occidentales, recordé a alguien que conocí hace muchos años, una de esas raras personas con una visión de los negocios y una humanidad tan admirable y poco común, que causó tal impresión en mí que nunca lo he olvidado.  

A fines de junio de 1971 terminé la Licenciatura en Matemáticas en la universidad de Granada e inmediatamente partí para Puerto Rico, donde unos días más tarde contraje matrimonio con mi novia por 4 años, y un mes después empezar a enseñar en la Universidad Católica de PR en Ponce. Un par de semanas antes de salir de mi país, D. Antonio Sanchez-Cantalejo, padre de mi buen amigo y compañero de carrera Emilio, llamó por teléfono a su buen amigo de juventud, D. Francisco Carvajal, que sabía llevaba años exitosamente establecido en P.R. y le contó que un buen amigo de su hijo iba a casarse y a enseñar en la PUCPR, y que dado el hecho de que aparte de mi novia yo no tenía amigos o conexiones en P.R., me había dado su dirección y teléfono para que lo conociera. En adición, le pidió que, si alguna vez yo necesitaba ayuda, no dudara en dármela porque el respondía. Claramente, D. Antonio me trató como familia.

Al cabo de unos meses, cuando me estabilicé un poco en mi nueva vida, me enteré de que D. Francisco tenía una fábrica de ropa interior para hombres -Olympic Mills- a hora y media de donde yo vivía. Llamé e hice una cita para ir a saludarlo. Cuando llegué me acompañaron y lo conocí frente a su oficina, donde estaba hablando con una de las obreras de la fábrica. Me saludó cordialmente, y me pidió que por favor pasara y lo esperara en su oficina unos minutos en lo que terminaba. Una vez dentro, mientras esperaba, la secretaria disculpó a D. Francisco, explicándome que un hijo de la empleada estaba en el hospital y D. Francisco le preguntaba el estado de este, así como donde estaba hospitalizado, para sin duda ir a verlo al final de la jornada. Al notar mi cara de sorpresa añadió, Él es así con cualquier empleado o familiar de este que hospitalicen. Fue así como empecé a conocer qué tipo de persona era.

En otra ocasión en que, sin avisar, pasé a saludarlo, observé que frente a la fábrica había una manifestación del sindicato de obreros. Cuando llegué a la oficina la secretaria me dijo que D. Francisco había salido, pero que lo esperara porque estaba al llegar. Cuando le pregunté a la secretaria a que se debía la manifestación, me explicó que buscaban que los obreros de la fábrica se unieran al sindicato, pero que eso no ocurriría nunca, y acto seguido me contó que, en esa fábrica, el 51% de las ganancias netas anuales iban a los accionistas y el 49% restante se distribuía a los obreros en forma de aumento de salario, de beneficios marginales, y entre otros beneficios recuerdo un fondo de becas para los hijos de los obreros. Posteriormente supe que consistentemente, la producción de la fábrica solía crecer cada año, a la vez que las pérdidas por deterioro de equipo eran mínimas, lo que me pareció perfectamente lógico como resultado del trato humano y económico que recibían los obreros, quienes sabían que cuanto más produjeran más beneficios recibían.

Anecdóticamente contaré que, con ocasión del retiro, creo que, del director de contabilidad o finanzas, D. Francisco me ofreció la posición aun cuando le aclaré que yo no sabía nada de negocios; él tuvo confianza en mí y pensaba que siendo matemático aprendería fácilmente lo necesario.  Yo siempre amé la enseñanza y la investigación, y en esos momentos esperaba una beca que poco después se aprobó y me permitió hacer la maestría y el doctorado en USA, por lo que no acepté. Por años oí las bromas de mi esposa diciéndome que perdí la única oportunidad de desahogo económico que habríamos tenido.  Nunca volví a ver a D. Francisco, eventualmente vinimos a enseñar en USA y rehicimos nuestra vida aquí, pero nunca lo olvidé.

A lo largo de nuestra vida, Dios pone en nuestro camino personas de cualidades muy destacadas, ya sea en sabiduría, o en espiritualidad, o en talento y generosidad… cuyo ejemplo nos ayuda a hacer lo mejor posible con los talentos que tenemos, para mi D. Francisco fue alguien así.

Posdata. Se que D. Francisco murió millonario a una tardía edad. Acabo de mirar en el internet y encontré que a los 100 años le otorgaron un Doctorado Honoris Causa, encontré también que, como plataforma para el desarrollo de su obra filantrópica y humanista, en 1987 había creado una fundación que sus hijas continuaban, y que había donado desde entonces $40 millones en las áreas de educación, arte y cultura, salud, asistencia social y la niñez, entre otros sectores.

Por Antonio R Quesada

A esta altura de mi vida reconozco que lo que creo saber es ínfimo comparado con lo que desconozco. Usando mis experiencias, trato de profundizar en algunas ideas espirituales básicas que comparto con toda humildad a fin de animar a otros a que hagan lo mismo. Agradezco de antemano cualquier sugerencia o corrección que reciba. ________________________________________________________________________________ At this time of my life, I acknowledge that what I think I know, is minimal compared to what I don’t know. Using my experiences, I try to deepen on some basic spiritual ideas that I share with all humility, with the purpose of encouraging others to do the same. I thank you in advance for any suggestions or corrections that I receive. ________________________________________________________________________________ Dr. Antonio R. Quesada, Professor Emeritus of Mathematics at The University of Akron. Ohio Teaching Fellow. Director of Project AMP. T^3 International Emeritus Professor.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *